El soterramiento de la A-5 supera uno de sus últimos grandes hitos. El Ayuntamiento de Madrid ha concluido los trabajos ejecutados durante agosto para preparar la futura conexión del nuevo túnel de la autovía de Extremadura con el subterráneo de la M-30 bajo la avenida de Portugal.
La finalización de esta fase ha permitido reabrir al tráfico el túnel de la M-30 en sentido salida, cerrado desde el pasado 3 de agosto. La actuación deja encarrilada una conexión que está previsto que pueda entrar parcialmente en funcionamiento a finales de año.
El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha visitado la zona tras concluir unas obras desarrolladas durante tres semanas y que, según el Ayuntamiento, han cumplido los plazos previstos.
14 vigas de 30 metros para conectar la A-5 con la M-30
Los trabajos se han concentrado en uno de los puntos técnicamente más complejos de todo el proyecto.
Los operarios han demolido la antigua losa de hormigón de la rampa de salida del túnel existente, excavado hasta alcanzar la cota definitiva y construido la nueva estructura que permitirá conectar ambas infraestructuras.
También se han colocado 14 vigas de 30 metros de longitud y gran tonelaje para cubrir completamente el espacio existente entre los estribos norte y sur.
La instalación se realizó durante la noche mediante una grúa de grandes dimensiones y obligó a ocupar todo el ancho de la calzada del túnel.
Las actuaciones equivalentes correspondientes al túnel de entrada a Madrid se llevaron a cabo durante el verano de 2025.
La obra civil terminará en septiembre
Superada esta fase, el gran proyecto de transformación de la A-5 entra en su recta final.
El Ayuntamiento prevé terminar la obra civil del soterramiento durante septiembre. A partir de entonces, los trabajos se desplazarán progresivamente hacia la superficie para comenzar la urbanización del futuro Paseo Verde del Suroeste.
El proyecto cuenta con una inversión superior a 400 millones de euros y constituye una de las mayores operaciones de regeneración urbana actualmente en marcha en Madrid.
El objetivo municipal es acabar con la barrera que la A-5 representa desde hace décadas entre diferentes barrios del suroeste de la capital.
Más de 100.000 metros cuadrados recuperados para los vecinos
Una vez enterrado el tráfico, Madrid recuperará más de 100.000 metros cuadrados en superficie.
Sobre este espacio se construirá el Paseo Verde del Suroeste, un corredor naturalizado de 3,2 kilómetros que conectará Madrid Río, la Casa de Campo y la Cuña Verde de Latina.
La actuación afectará especialmente a los distritos de Latina y Moncloa-Aravaca, cuyos barrios han permanecido separados durante décadas por una autovía por la que actualmente circulan alrededor de 80.000 vehículos diarios.
El Ayuntamiento estima que el tráfico en superficie se reducirá en un 90%, con la correspondiente disminución de la contaminación asociada a los vehículos.
Carabante reivindica una “transformación histórica”
Carabante ha destacado el cumplimiento de los plazos y la importancia de superar una de las últimas grandes fases técnicas del soterramiento.
El proyecto pretende sustituir el actual corredor de tráfico por un espacio con zonas verdes, recorridos peatonales y ciclistas y nuevas conexiones entre los barrios situados a ambos lados de la A-5.
La transformación supondrá acabar con una división urbana que se remonta a 1968.
Con la conexión con la M-30 prácticamente preparada y la finalización de la obra civil prevista para septiembre, el soterramiento entra así en su fase decisiva antes de que el protagonismo pase a la transformación de la superficie y al futuro Paseo Verde del Suroeste.




