La Comunidad de Madrid estudia nuevas técnicas para recuperar terrenos agrícolas degradados por incendios, inundaciones o procesos de erosión y devolverles su capacidad productiva. Las investigaciones también buscan mejorar la calidad de los cultivos y ofrecer nuevas herramientas a los agricultores madrileños.
Los trabajos están siendo desarrollados por científicos del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) a través de diferentes proyectos centrados en la regeneración y descontaminación de los suelos.
Una de las líneas de investigación es Nano4Agro, que analiza el uso de nuevos materiales para mejorar la salud y calidad de los cultivos hortícolas, tratando al mismo tiempo de evitar posibles riesgos de contaminación.
El proyecto Recupera, por su parte, estudia la utilización de materiales residuales para devolver capacidad productiva a terrenos degradados.
El foco en los terrenos afectados por los incendios
Los investigadores madrileños también analizan específicamente las consecuencias que dejan los incendios sobre el suelo.
El proyecto Madfires centra parte de sus trabajos en Aranjuez y Tres Cantos, dos municipios afectados por incendios durante el verano de 2025. Los científicos buscan fórmulas para favorecer y acelerar la recuperación de la vegetación y detectar posibles desequilibrios posteriores al fuego.
El IMIDRA desarrolla además investigaciones sobre el efecto que tienen las distintas técnicas de laboreo y las cubiertas vegetales en la producción de olivares y viñedos, así como en la calidad final del vino y el aceite.
Otros proyectos, como Metasoil y Caresoil-CM, están orientados a estudiar diferentes estrategias para descontaminar terrenos.
Residuos del aceite para recuperar los suelos
Una de las investigaciones más recientes explora una fórmula especialmente novedosa: aprovechar aguas residuales procedentes de las almazaras para contribuir a recuperar superficies degradadas.
El proyecto, desarrollado por científicos del IMIDRA y el INIA-CSIC, ha constatado el potencial sobre el terreno de nanopartículas extraídas de los residuos generados durante la fabricación del aceite de oliva.
Los investigadores consideran que esta aplicación también podría contribuir a mejorar superficies destinadas a usos agrícolas, abriendo una nueva vía para aprovechar residuos de la propia actividad agroalimentaria en la recuperación del suelo.




